Me gustaría poder expresar la perversidad que hay en tu ausenciaDesde este espacio nítido
Desde esta orilla ciega
Las disculpas amarillentas
Quedaron dentro
Sin nombre
Sin flores
Ingenua sensibilidad de ayer.
Ojos de poeta cobarde
Que alcanzan atónitos un eco de protestas
Asombros infinitos y lastimosos
Mientras comparo los hilos de una felicidad rebelde y pasajera.
No hay carácter ni religión capaz de abordar tu rostro
Mi temperamento cayó postrado
Mi inteligencia se fragmentó
Y los restos de dolor
Descendieron
Hasta un corazón que ya nunca fue el mismo.





