martes, 28 de junio de 2011

EPISTOLAR

Me gustaría poder expresar la perversidad que hay en tu ausencia

Desde este espacio nítido
Desde esta orilla ciega

Las disculpas amarillentas
Quedaron dentro
Sin nombre
Sin flores
Ingenua sensibilidad de ayer.

Ojos de poeta cobarde
Que alcanzan atónitos un eco de protestas
Asombros infinitos y lastimosos
Mientras comparo los hilos de una felicidad rebelde y pasajera.

No hay carácter ni religión capaz de abordar tu rostro
Mi temperamento cayó postrado
Mi inteligencia se fragmentó
Y los restos de dolor
Descendieron
Hasta un corazón que ya nunca fue el mismo.

5 comentarios:

Lola dijo...

La perversidad de las ausencias... me ha encantado. Te felicito por tus poemas, es importante que gente como tú, nos muestre su mirada hacia el mundo... con otros ojos a los que no estamos acostumbrados.

Adelea Rojo dijo...

Gracias por visitar este lugar

Rafa Núñez dijo...

Es precioso y sencillamente estremecedor.

Adelea Rojo dijo...

Gracias, una vez más Rafa. He visitado tu nueva tienda y me he quedado a las puertas, con muchas ganas de entrar. Espero impaciente la próxima apertura.Solo puedo decir que las palabras iniciales prometen y sorprenden, que ahí se ve madera de eso que queremos ser y que tu idea me ha resultado original y fantástica porque es imposible contrastar mejor a ese vendedor tan...común, con las cosas que dice tan....extraordinarias. Enhorabuena.

Sr. Ruiz dijo...

Gracias! Te invitaré a la inauguración. ;)